Fría tarde de diciembre cuando apenas quedaban rayos de un tímido sol que no hace más que iluminar el camino de los mortales. Ahí estaba ella con su aguja y su dedal cosiendo maravillas de seda, sí, el arte milenario de aquellas épocas coloniales. Parecía mentira que estuviéramos hablando del mismísimo siglo veintiuno, pero así era, motores, luces y pretroleos movían el gran arsenal de la humanidad.
No mas de medio siglo le quedaba para cavar su tumba entre los que más vivos están en la memoria del alma. Su cuerpo tan perfecto, tan blanco, tan genuino que apenas se podía apreciar restos del mal. Gran melena rubia, con sondeos suaves que acarician su bello rostro. Ella siempre mirada al frente, apostando por un futuro que fuera algo más allá de la realidad.
Todos hablaban de ella, corría por las callejas apurada, sin parar. Los más viejos del lugar simplemente lo dicen todo con su mirada hacia un punto que nunca tuvo identidad. Querida y respetada a pesar de su torpeza. El mismo río se inclina al verla pasar por la orilla. Alimentos, vendas y una gran sonrisa solía percatar. Hasta el mismo rey la quiso enamorar, pero en eso del amor, todo era muy especial.
Cual más doncella española quiso poder atracar en el puerto de su ciudad. Pues era ella quien quiso tierra nueva conquistar. Nobles y siervos se arrodillaban, pues la mas bella pasaba. No es hermosura sublime, es la rosa del rosal, la más bonita de todas a la que Sevilla añora.
Hoy postrada en su recamara, intenta recordar aquellos momentos de la juventud que pudo visar, aunque el amor nunca llegara, si pudo sentir la amistad... Y ahora en la más absoluta soledad, revive el día que murió su mama. Por que su rostro aún puede llorar, a pesar de tener una pupila de cristal.
No siente más quien todo vé, sino quien ama con profundidad, desde el mismo corazón. Por eso ella nunca quiso despertar y poder respirar y pensar que la esperanza siempre en su alma está.
Aquella fría tarde de diciembre resultó ser dieciocho, la misma edad con que dejó de ver la preciosa Esperanza la cruda realidad.

2 comentarios:
Eso es como un vecino mío que tb tiene la pupila de cristal, bueno, la pupila no, todo el ojo....
jajajaja desde luego que cosas me da repelus!
feliz navidad pimfito! ^^
Me
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